26 agosto, 2011

Uno, dos, tres...

Probando, probando.


Sí que dejé abandonado este lugar, otra vez.

La cuestión es, que no tengo mucho para comentar... Y sobre qué me pasa, tampoco importa demasiado. En realidad nunca tuve claro el porqué del blog, pero guardo bonitos recuerdos, asi que así quedará.

Sigo tan confundida y soñadora como siempre, estupidamente ingenua y dandole importancia extrema a cosas que no la merecen. Y mi vida sigue hecha un caos como siempre, creo que la única forma en que esto cambie de una vez por todas es que... Me independice. Si, otra vez... Pero he comprobado que no puedo estar sola, me abandono totalmente y bueno, llega la depresión y la hipersensibilidad.

Pero el lado bueno, es que no soy la única persona que pasa por algo así. Aunque también es malo, porque no soy especial, como me dijo mi buen amigo Pablo con quien por cierto... hace ya más de un año no hablo. Sé que ya no significo nada para él, ni siquiera eso... que debe de odiarme aunque tampoco. En fin, ya poco importa eso. Las personas cambian, los caminos se separan y... así es la vida.

Después de mi tórrido romance inexistente y que sigo soñando noche a noche, porque no me queda más que aferrarme al recuerdo de lo especial que fue, he tenido sólo la ligera impresión de estar enamorada. Pero de una forma caprichosa, casi ansiosa por enamorarme, como para olvidar el dolor que todavía sentía por la pérdida de mi príncipe. Larga historia, que por supuesto no puedo compartir porque es demasiado íntima. Pero en resumen: Sigo soñando con alguien que no existió y estoy confundida respecto a alguien que me gusta, pero con quien sé nunca podré llegar a tener algo.

El cómo lo sé... Pues, intuición femenina? No, no es eso. Es simplemente que es fácil deducirlo, cuando odias querer a esa persona, cuando la quieres y al día siguiente la odias. O cuando la odias siempre, por lo que dice o hace. Porque ni sabes si te corresponde y no son compatibles de ninguna forma. Lo peor es que sigo guardando la pequeña esperanza de que esto pueda ser una historia más de amor. Y a la vez estoy segura de que no. Como dije, confundida realmente con esto.

Y... después de todo tampoco estoy tan mal. Sigo viva, sigo disfrutando de las pequeñas cosas que se me presentan a diario y todavía desanimada en cuanto a otras. O sea, como ya dije... con mi vida en el mismo caos de siempre. Así que no me preocupa mucho, por ahora. Y es que, día que pasa es día que pesa. Que mi conciencia me dice que debería de empezar a preocuparme y en serio. Que la vida puede ser mucho más dura de lo que hasta ahora he visto que es. Y sé que si no despierto pronto la realidad volverá a golpearme en la cara y volveré a caer...

24 marzo, 2011

De cocina y otras historias

Creo que nadie mejor que mi madre sabe que mi vida se trunco hace algunos años. Los porqué dejé de luchar por ser alguien son variados, inexplicables. Y buscar respuestas para esto también me parece inútil. Así que simplemente diremos: Perdí las ganas de vivir. De hacer algo por mi misma. Se me fueron las ganas de hacer algo de mi vida. Y dudo que en algún momento esas ganas que antes tenía regresen.

Sin embargo, ahora que yo creo que es tarde para pensar en nada para hacer, mi madre ha decidido darme otra oportunidad para volver a empezar. Y es así que en Mayo empezaré la carrera de Gastronomía Profesional en la Escuela de Hotelería y Turismo.

Mis expectativas son grandes, es algo que me emociona y aunque me gusta el tema de la cocina y aprender muchas más cosas, la verdad es que también me atemoriza un poco. No sé qué sucederá en el futuro, pero creo que con el tiempo todo se irá acomodando y tal vez los planes vayan sugiendo.

La vida da muchas vueltas, no es tarde para empezar de nuevo y esta vez, aunque tropiece mil veces volveré a levantarme y ser perseverante hasta el final.

Año nuevo y nada ha cambiado

Ya ni sé lo que iba a poner. Busqué música "relajante" y me dio por escuchar Linkin Park. Y el "ruido" dispersó mis pensamientos sobre la entrada.

Como sea, no han sido días fáciles. Los últimos meses, semanas y días. Los problemas ajenos me alcanzan y me afectan como si fueran mios, no entiendo siquiera porqué. Bueno, si me pongo a analizar la situación tratando de buscar respuestas se me vienen varias a la mente, todas con resultados patéticos. Y me avergüenzo de eso. Supongo que les he dado demasiada importancia y mi falta de equilibrio me perjudica, y a los demás también, mucho más de lo que quisiera aceptar.

En fin... Después de estas desvariaciones sin sentido no puedo llegar más que a la conclusión de que debería de dejar atrás todo aquello que hace que me ponga en ese estado. Un lugar que hace mucho tiempo debi dejar, personas que nunca debí conocer y situaciones que nunca debí haber vivido porque no estaba ni estoy lista para lidiar con ellas. Ahora ya es demasiado tarde para dar marcha atrás y sé que lamentarme por lo que no fue ni será es inútil, pero no puedo evitarlo. Así de estúpida soy.

Todavía no tengo claro lo que voy a hacer exactamente, pero creo que lo mejor será dejar todo en orden antes de marcharme y no volver más. Y me enfocaré en nuevas cosas, las cuales espero dejar grabadas en la siguiente entrada. Hay muchas otras cosas que quiero hacer, que dejé al margen para poder cumplir con lo que creí era mi responsabilidad o algo así. Es hora de retomarlas, hace mucho que lo fue pero lo dejé pasar... Es hora de cambiar. De cambiar de verdad.