03 diciembre, 2010

Mintiendome

Que ya lo olvidé. Que olvidé cuanto te amaba y como tu ausencia dolía por las noches, que siempre supe que no podría tenerte conmigo. Ya me resigné... Al menos eso tengo que creerme, para que la verdad oculta no me lastime más. Ser insensible, funciona generalmente pero luego vienen los momentos de lucidez y entonces... el dolor regresa. Tanto o más profundo que antes. Pero no, no todo sigue igual. El tiempo juega a favor del olvido y de a poco se van perdiendo aquella sensación de frustración. De querer gritar y sacarse todo de adentro, de llorar sin pausa.

En fin, todo es relativo. Todavía te extraño... Mucho. Y te sueño y te pienso, a pesar de todo... A pesar de que sé que no debería, porque es una causa perdida. Pero lo hago, casi por inercia. Supongo que necesito soñar, seguir mintiendome para continuar creyendo que no todo es malo y que al menos el sentimiento es real y que todo lo demás también lo es.

De regreso...

No sé ni qué poner, pero supongo que basta con decir que regreso a mis andadas por el blog.

Hace mucho tiempo que no escribía, al menos no aquí donde tantas cosas empezaron y se desarrollaron, donde guardo tantos recuerdos como en mi antiguo fotolog.

Creo que es hora de volver y de seguir, quizá de renovar en la misma línea. Ya ni sé lo que digo, pero no importa. Lo que si importa es dejar sentado mi regreso a estos lares...

01 noviembre, 2010

Antes de conocerte...

Nada, no recuerdo bien qué había antes de eso.

En fin. Acabo de recuperar todo lo que tenia guardado en mi cámara, que no son fotos precisamente. ¿Dónde demonios se metieron las fotos? No las puedo ver...

Eso si, quedaron guardados los recuerdos. Todos ellos... Me da miedo verlos, saber, descubrir lo idiota que fui, pero también recordar como me sentia. Feliz, triste, decepcionada... Ya no sé, no sé si quiero saberlo ahora. Tal vez debería de borrarlos, pero son parte de lo que fui, de mi vida, de lo que viví...

Creo que los voy a recuperar y leerlos, será bueno recordar y aprender de nuevo la lección. A ver si dejo de ser tan ingenua.

Y no, nunca cambiaré mi forma de ser. Es mi marca registrada. Es decir, ya quedé marcada así, es dificil enderezar el tronco...