10 junio, 2009

Estela de sueños

Extraño que mi sueño sea difícil de alcanzar. No, esa no es precisamente la razón por la que es mi sueño? Porque no es fácil de alcanzarlo, de lograrlo, de realizarlo? De otro modo no lo tendría como sueño, no lo anhelaría, no lo desearía.

Ni siquiera sé si puede considerarse como un sueño. Sólo sé que si me preguntaran, cuál es tu sueño, respondería, éste.
Hace cuanto lo tengo? No es de toda la vida. En realidad nunca lo habría considerado. Era demasiado para mí, un sueño demasiado alto, un ideal. Fue hace tres años.

Hace tres años que mi vida dio un giro por completo. Una decisión, tal vez un capricho. Una serie de sucesos inesperados. Tan sólo dejé de planear, de seguir una línea. Decidí ser libre por primera vez y para siempre. Libre para soñar, para vivir, para sentir. Que si esto ocurrió por casualidad? Sí.

Pero había algo más fuerte. Algo que me llevó a hacer lo que hice. Eso es lo que yo llamo la fuerza del destino. Porque estoy convencida de que nada ocurre por casualidad.

Decidí abandonar lo que tenía. En ese momento estaba decidida hacerlo, así lo hice y no pensé dar marcha atrás. Si me arrepentí? Muchas veces, por muchas cosas.
Pero todo lo que se vive te sirve de experiencia. No me daba cuenta que aún era una niña que no sabía lo que quería de la vida. Era una persona más que vivía por vivir, no tenía una meta. Tan sólo ser y hacer lo que se suponía debía hacer.

El primer paso fue independizarme. Separarme de todo aquello que yo consideraba una molestia. Quería vermelas por mí misma, saber que yo podía arreglarmelas en ese mundo. Convencerme de que podìa estar sola. Descubrí mi fortaleza, o quizá la redescubrí, porque en el fondo siempre había sido fuerte. Pero sólo conviviendo con gente desconocida, viviendo en un mundo "hostil" logré hacerlo.
Aprendí a estar sola. Más sola que antes y a poder vivir con eso. Fueron en esos días que confirme lo que siempre había creido, lo que hora creo. El hombre es un ser social por naturaleza, no puede estar aislado. Pero sí que puede estar solo, porque uno necesita de sí mismo antes que a los demás. Y desde uno mismo puede salir al mundo exterior. Con seguridad, quizá no total como en mi caso. Creo que fue entonces que surgio en mi la impavidez.

La universidad fue algo mucho más complejo. Siempre me pregunté una que otra vez si valía la pena. Nunca me gustó ser presionada, aunque yo no lo sabía realmente.
Soy terca, necia, caprichosa quizá. No sé como definirme, no sé como explicarme. Soy apasionada?

Hay cosas en la vida que siempre me han gustado hacer, que adoro hacer. Leer, escuchar música, ver televisión, comer. Quizá cocinar, limpiar. Dormir!
En la escuela me destacaba siempre como buena alumna. Estudiaba, no porque me presionaran (por eso nunca entregué tareas a tiempo, o de plano, no las entregaba). Me gustaba hacerlo y si habían temas que me gustaran ponía mi mejor esfuerzo en realizar las tareas (muy pocas veces), aunque generalmente nunca cumplía con mis espectativas. Lo que hacía por deber casi nunca fue de lo mejor. Supongo que a todo mundo le ha pasado esto.
Aún recuerdo arrancando hoja tras hoja porque no me salía bien una palabra, una mísera palabra en toda la hoja de mi tarea y vuelta a comenzarla. Hasta que finalmente no la terminaba. Creo que esos fueron los vestigios de que era algo perfeccionista y que no era demasiado complaciente.
En cambio ahora fui casi al extremo y muchas cosas me dan igual.
Aunque me gusta hacer bien lo que hago, al menos lo que hago por voluntad propia.
Odio que me den ordenes sobre cosas que no quiero hacer, que no las haré porque me guste hacerlas, sino solo porque debo hacerlas.

A veces ni yo me entiendo. Siento que soy demasiado compleja. Supongo que todos lo son de alguna manera. Sigo suponiendo tantas cosas y aunque sé que he "crecido" y "aprendido" todavía soy una niña berrinchuda. Porque así me ven, así me tratan, así soy.
Solían decir que era muy madura para mi edad. Y ahora pienso, cuando maduraré? Es como si hubiera retrocedido a veces, cuando en realidad he avanzado. Pero tal vez es que me atasqué mientras pensaba es esto, quizá ahora mismo estoy atascada mientras pienso.

Y los sueños siguen siendolo. Parece que siempre lo serán, porque no estoy tratando de alcanzarlos. Porque entonces perderían su importancia. Por aquí me gustaría poner una cita de Aristóteles, pero no tengo la menor idea de dónde encontrarla. Pero decía algo así como que lo realmente importante, lo que realmente se disfruta es el tiempo que se anhela, en que se sueña con alcanzar algo. Porque una vez que cumples tu sueño, tu deseo, puede que ya no lo quieras más. Porque una vez satisfechos, nos quedamos insatisfechos y buscamos algo más.

Mi sueño? Aún ahora me cuesta admitirlo en público. Quizá nunca lo haga. Porque está rodeado de otros sueños. Y son sólo una estela todos ellos.

09 junio, 2009

La fuerza del destino

Nada ocurre por casualidad, todo está predestinado.

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El conocer a las personas que se conoce, el ir hacia los lugares que vas, el hacer lo que haces. No existe la casualidad? Todo es por una razón. Todo te lleva a un mismo destino, pero... tienes la fuerza de poder cambiarlo? Claro que sí!

Debe ser porque lo he visto, sentido yo misma. Tal vez es sólo una idea mía. La verdad es que me da lo mismo. Tal vez sólo es una forma de tratar de entender lo que ocurre a mi alrededor. Porque poco o nada es lo que me parece relevante. Como desde siempre.

El invierno ha llegado, me hace frío, mucho frío! Aún así mi abuela insiste en que me vista "decentemente". Y yo sigo y seguiré pensando, que da lo mismo. Yo me muero de frío y mientras así sea cargaré mi chamarra, varias chompas dentro y además mi inseparable gorro. Como si estar a la "moda" fuera algo que le importe a mi cuerpo.

Entre otras cosas, aún estoy sensible a explotar. Después de todo parece que no soy tan paciente como creí. Tal vez también es porque me saturé demasiado pensando y escuchando estupideces de tíos hipócritas. Me siento mal de sólo decirlo, pero es que esa es la verdad. Y no puedo dejar de ser honesta, aunque tampoco se lo voy a ir diciendo a cada uno: Oye tío, tía, tú. Eres un hipócrita.
Si se me sale algúna que otra "mala palabra" es porque estoy a punto de explotar. Lo mejor que se puede hacer en esos casos es alejar cualquier objeto peligroso a mi alrededor, o de verdad podría convertirse en un proyectil. Nada más imaginarmelo me doy miedo a mi misma. Mejor dicho, nada más recordar...

Lo cierto es que soy muy sádica cuando me hacen enojar de verdad. Si es una botella de vidrio, agua hirviendo o un zapato, me da igual. Mientras sea algo con que pueda descargar mi enojo, bienvenido!
La única salvedad es que como en ese momento pierdo la noción de todo, puede que mi puntería no sea de la mejor y lo que lanzo vaya a dar contra otro lado. Mala suerte para mis hermanos que ya saben de lo que soy capaz. Sep, por eso ellos saben que estoy loca y es mejor que no lo duden.

Qué extraño, empecé a escribir esta entrada con una idea en mente y terminé escribiendo sobre otra cosa. Aunque pensandolo bien... tampoco es tan extraño xD

03 junio, 2009

El cementerio de mis sueños...

... donde descanzan nuestros miedos.
Sentenciados, consumados, desafiados y olvidados ♪

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Simplemente es pasado. Pero no puedo evitar preguntarme: Y si...?
Tantas cosas que quise hacer y no las hice, tantos sueños sin realizar. Fantasías nada más. Un cementerio de sueños. Enterrados por el miedo.

Bueno. Es interesante pensar en lo que pudo ser. ¿Ser qué?

Ser de todo. Me pregunto cómo hubiera sido mi vida ahora si hubiera hecho las cosas diferentes. Siempre me he preguntado eso, pero lo hacía con tanto dolor y desesperación... Porque no podía aceptar que eso era pasado, que lo que realmente importa es éste presente, el que estoy viviendo. El presente al que sobrevivía.

No sé cómo pasó, sólo pasó. Ya estoy mejor. Ya puedo aceptarlo, puedo quererlo, puedo recordarlo y nada más. Reconocer que tuve sueños, que los dejé y los enterré. Seguir adelante, con la fuerza que tengo en mí. La confianza en mí misma.

El amor... el amor es algo demasiado poderoso. Es algo muy peligroso. Es algo hermoso. Es algo que ya encontré. Gracias a él podré cumplir los sueños que aún viven.